cuando ya no queda más que el esfuerzo, cuando no queda más que la última gota de tus lágrimas salidas de tus ojos y arrastradas por cada una de las partes de tu cuerpo llevandose contigo el poco alma que te queda viva. Cuando ya no queda más que una lucha continua y sufrimiento por conservar algo que ni tu misma sabes si sigue vivo... cuando ya no queda más que medio corazón, quizás entonces es cuando realmente llega el momento de retirarse
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